De nuevo la voz retumbo por las cuatro paredes mientras una
de las gruesas paredes de hierro se abría dejando ver una nueva sala de
tortura, si damas y caballeros, he dicho tortura, no he exagerado, ni voy a
exagerar en los detalles que voy a nombrar a continuación, todo es real, todo lo
que sufrieron estas jóvenes. La sala de tortura estaba formada por un largo
pasillo de piedra, el cual estaba cubierto por pequeños y afilados cristales
que se clavaban en los finos pies de las jóvenes a cada paso que daban para
poder llegar a la siguiente fase antes de que el reloj del fondo de la sala llegase
a cero.
La segunda fase no fue más buena ni mucho menos, se encontraba formada por una amplia piscina de agua salda que hacía mella en sus recientes heridas, los ojos de las jóvenes se llenaban de lagrimas de dolor. Las fases fueron aumentando hasta que las horas pasaron y el reloj llego a cero.
Las cinco jóvenes cayeron rendidas en la sala de la cual habían salido, la sangre recorría sus pies y sus brazos, el salado sudor las recorría la frente mezclándose con sus lágrimas.
La segunda fase no fue más buena ni mucho menos, se encontraba formada por una amplia piscina de agua salda que hacía mella en sus recientes heridas, los ojos de las jóvenes se llenaban de lagrimas de dolor. Las fases fueron aumentando hasta que las horas pasaron y el reloj llego a cero.
Las cinco jóvenes cayeron rendidas en la sala de la cual habían salido, la sangre recorría sus pies y sus brazos, el salado sudor las recorría la frente mezclándose con sus lágrimas.
La voz volvió a sonar por los altavoces:
-Habéis pasado las pruebas os habéis ayudado entre vosotras,
ahora cenar y descansar.
De la pared salieron de nuevo las bandejas con una cantidad
de comida muy escasa que no llegaba a satisfacer a sus estómagos vacíos a causa
del extenuante ejercicio que acababan de hacer. La joven de ojos azules comió, mientras
miraba a una de ellas, la cual se encontraba desfallecida por el
ejercicio, la miró con lastima y se acerco a ella ofreciéndole la mitad de sus
comida.
-Toma, yo tengo reservas .- La sonrío.
-Pero las pruebas acaban de comenzar y no sabes cuándo van a
acabar, necesitaras esta comida.
-Seguro que aguantaré bien.- La tiende de nuevo la bandeja.-
Es de mala educación negar la comida.
La volvió a sonreír mientras la otra joven la devolvía
una sonrisa y con sus ojos de color miel miraba la bandeja que la nueva, le
había entregado su comida, su tesoro. Unas lágrimas se resbalaron por sus
sucias y rosadas mejillas, mientras comía de aquel plato.