miércoles, 24 de octubre de 2012

Heroínas del siglo XXI (2/6)


Se intento incorporar pero enseguida cayó sobre sus débiles rodillas a causa del anestésico que aun seguía presente en su organismo. Aferrado a su cuello llevaba un collar de hierro , que estaba manejado por la fría mano del Salvador, el cual estaba electrificado, solo necesitaba pulsar un botón para que una descarga eléctrica recorriese la columna vertebral de las jóvenes haciéndolas caer de dolor dependiendo de la fuerza de la descarga eléctrica.
 Una de las jóvenes, la cual se encontraba vestida por lo que en antaño debió ser unos vaqueros y una camisa, más ahora solo eran arrapos que cubrían débilmente y con deficiencia su cuerpo:
-No intentes oponer resistencia.- La dijo al ver como intentaba quitarse el collar del cuello.- No funcionara, solo harás que una descarga eléctrica recorra tu cuerpo.
La dedico una mirada de compasiva y se acurruco en lo que debía de ser su cama arropándose con una manta y sus compañeras como autómatas realizaron en mismo gesto y cerraron los ojos mientras que la nueva las miraba incrédula. Estaban completamente dominadas por un ser extraño, ya se habían dado por vencidas. Y se quedo allí sola y a oscuras acurrucada tapada por la manta que la correspondía, apoyando su espalda a la fría pared mientras recogía sus piernas entre sus brazos y la cabeza entre ellas. Poco a poco se dejo llevar por el sueño y se quedo rendida de nuevo, pero duró poco su sueño, pues cuando una extraña y potente luz ilumino la estancia se despertó encontrándose de frente con su mayor pesadilla. Una potente voz sonó en la habitación a través de unos altavoces:
-Hola de nuevo ya sabréis lo que os toca hacer hoy ¿no?.- Hizo una pequeña pausa.- Bueno nuestra nueva incorporación no, soy El Salvador, estáis aquí confinadas, pues habéis sido elegidas para ser salvadas de la impureza del mundo. Habréis de pasar diferentes pruebas  para demostrar que sois dignas para ser salvadas y salvar a la humanidad.
La joven no aguanto más y se dejo llevar por la ira:
-¡Como te atreves a decir eso, todos somos dignos de vivir!.
Chilló a los cuatro vientos cuando una descarga eléctrica recorrió su cuerpo:
-No seas insolente o ¿ acaso los asesinos, pederastas y demás dementes deben seguir con vida?
La joven se puso en pie a duras penas, pues las piernas le temblaban debido a la descarga:
-Precisamente tú , el que se hace llamar El Salvador, no debería decir eso, pues ¿en qué se diferencia a ellos?
Una nueva descarga recorrió su cuerpo y esta cayó al suelo.
-Yo no soy igual que ellos niña, yo estoy aquí para salvar a algunas almas a algunos seres y no me hagas enfadar.
Sus palabras resonaron en la sala haciendo que la joven se mordiese el labio, sufriendo varios espasmos  debidos  a las descargas que su joven cuerpo acababa de sufrir. Se mordió el labio y se trago sus palabras mientras que la ira invadía su cuerpo.  En ese mismo momento unas bandejas de metal aparecieron del otro lado de la pared con una especie de potingue, escaso.
-Comer antes de las pruebas.
Esas fueron sus últimas palabras. La joven se acerco al plato y comió con cara de asco mientras miraba a sus resignadas compañeras, que se comían con ansia y deseo aquel extraño, maloliente y pringoso potingue que parecía tener vida propia.

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