Tras varios años de investigación nos sentimos orgullosos de poder exponer en nuestro museo una carta escrita por un verdadero indígena del siglo XIX. La carta está escrita en un antiguo dialecto indio, de una tribu ya extinguida hace siglos. La carta dice así:
"Escribo en este viejo pergamino que conseguí robar de la habitación de mi patrón blanco.
No estoy muy seguro de cuál es mi edad, pero debo de rondar las cuarentas primaveras, no se muy bien el por qué de esta expresión para la edad, pero se la he oído decir a Harry Adkins, el señor blanco para el que trabajo.
Mi bella mujer, Musi, murió hará tres años, tras dar a luz a nuestra pequeña hija Moly. No conozco otra forma de vida, pues desde que mi vieja madre me trajo al mundo una cálida noche de verano, he vivido bajo el mando de la familia Adkins, trabajando sus tierras, sirviendo en la casa y alimentando a su ganado por una pobres monedas.
He crecido en estas tierras escuchando las historias que mi anciano padre me contaba cada noche antes de caer rendido en un profundo sueño ocasionado por el trabajo. Fueron unos grandes padres que intentaron protegerme de la cruda realidad, lo mejor que pudieron, aunque ese periodo de tiempo no fuese para ninguno de los tres demasiado extenso, ni alegre.
Esas viejas historias contaban como era la vida de mi tribu antes de que los hombres blancos la tomasen a la fuerza, decían que éramos libres, trabajando para nosotros y comprando gracias al trueque. A veces me he preguntado "¿cómo sería mi vida si no hubiesen venido los hombres blancos?". Esta pregunta ha hecho que mi gastada mente divagase entre el mundo de los sueños y posibilidades, pero sólo son locuras de un anciano en sus ultimas horas. Con esto no digo que los Adkins fueran malos amos, ni que la vida antes de la conquista estuviese mejor, mas me hubiese gustado comprobarlo, elegir.
Ahora lo único que puedo llegar a desear es que los futuros matrimonios de mis hijos e hijas sean plenos y que sean felices en el nuevo mundo de maquinas y hombres blancos. Pues las aventuras que mi padre me contaba son parte del pasado y no creo ser capaz de vivir para ver el cambio que tantas veces ha invadido mi mente, ese futuro que pudo ser y jamás será."
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