miércoles, 7 de noviembre de 2012

Heroínas del Siglo XXI (4/6)


Los días se hacían eternos en aquella cárcel, las jóvenes ya había perdido la cuenta de los días, semana e incluso meses que podían haber pasado dentro de esa gran cueva de soledad y oscuridad, guiada por un psicópata que se creía el dueño de sus frágiles vidas y de sus deseos. Se habían vuelto maquinas que se movían a sus órdenes, que realizaban pruebas tan inhumanas que para no dañar vuestra inocencia y remover antiguas pesadillas, prefiero no plasmar en este papel.
Era siempre una continúa rutina de pruebas y escasa comida, pero todo esto cambió un extraño día, la voz del “Salvador” se alzo con un nuevo mensaje:
-Queridas elegidas.- Su voz resonó en los oídos de las jóvenes.- Vamos a hacer una cosa, voy a permitir que os vayáis a vuestras respectivas casas con vuestras familias y amigos, si estos demuestran que son dignos de tenerlas, de  tener a unas jóvenes tan puras y buenas.- Hizo una pequeña pausa que se hizo eterna para aquellas jóvenes.- Voy a hacer que todas las redes de comunicación se hagan eco de este reto han de venir a buscaros vuestros amigos , los cuales han de pasar unas pruebas y sacaros de este lugar.
La voz desapareció a la vez que un rayo de esperanza iluminaba el torturado y muerto corazón de las jóvenes, haciendo que volviese a latir, ¿pero sería tan fácil como afirmo tal individuo?. Me gustaría decir queridos lectores que todo acabo bien que todas se salvaron, que esto acabo con “vivieron felices y comieron perdices” , tal y como acaban los cuentos de hadas, pero eso son cuentos y esta es la vida real y nada es tan fácil, todo tiene un precio, hasta la libertad.
Las pruebas se realizaron tal y como dijo aquel odioso y loco hombre, las cadenas de televisión, de radio y los periódicos se hicieron eco de esta noticia, todo el mundo se quedo mudo ante la posibilidad de que estuviesen vivas aquellas niñas que se quedaron en el recuerdo , encerradas en cajas de cartón guardadas en escuálidas estanterías de una polvorienta sala de una oficina de una vieja comisaría, solo quedaban de ellas números y la angustia de sus familiares. Pero todo cambio ese día, pues había salido a la luz que estaban vivas y que era posible salvarlas, solo había que pasar una serie de  pruebas.

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